Ecuador

El Ecuador es un país ubicado en América del Sur, con una superficie de 283.560 km2. Pequeño pero increíblemente rico en diversidad, donde se puede viajar fácilmente desde la montaña al mar o a la selva amazónica. La Cordillera de los Andes constituye la región Sierra, viene a ser como una espina dorsal que atraviesa el país de sur a norte y agrupa gran cantidad de ciudades turísticas (Quito, Cuenca, Otavalo, etc.).

La selva tropical cubre cerca de la mitad del país tanto en la región Costa, al oeste, y en las grandes planicies del este (Oriente o la Amazonía ecuatoriana). Grandes ríos cruzan estas dos regiones tropicales permitiendo la presencia de cascadas y parajes exóticos que albergan una enorme variedad de plantas y especies animales


Conforme se asciende a la serranía se pueden apreciar extensas zonas agrícolas con coloridos sembríos: cebollas, papas, habas y otros. Aún más alto se encuentra una zona llamada páramo, constituida de praderas húmedas y lagos, pobladas de ovejas o de llamas. Después están los pajonales, cuya vegetación densa conduce a las nieves eternas

Es importante mencionar que Ecuador posee una región insular única en el mundo llamada Archipiélago de Galápagos, donde se encuentran paisajes extraordinarios con un clima muy agradable. Las Islas Galápagos están habitadas por animales y plantas endémicas.

jueves, 22 de mayo de 2008

LAS HUECAS

En todas las ciudades y pueblos del Ecuador existen sitios específicos para satisfacer los antojos por la comida típica.

Los motes con tostado y fritada, el hornado, los choclos con habas, las tripas mishqui, los chochos con chulpi, las empanadas de maíz o de verde, el cuy, las guatitas, las papas con cuero, el morocho, los cebiches, el encebollado, el seco de gallina o chivo, podemos encontrarlos en determinados lugares de la ciudades o pueblos. Es común en toda población la presencia de sitios únicos de comida especializados en la elaboración de platos tradicionales que son famosos y reconocidos por sus habitantes, desde la abuela hasta el nieto, desde el oficinista hasta el chofer de bus, todos acuden con cierta frecuencia a estos espacios denominados en nuestro lenguaje popular: las huecas.